EL término PNL o Programación Neurolingüística es de hecho, una mala traducción del término inglés Neuro Linguistic Programming (Programando Neuro Lingüísticamente).
La PNL es un proceso y se enfoca a procesos. Procesos que pretenden dar una aproximación o interpretación aproximada de lo que pasa dentro de la máquina más compleja del universo: nuestro cerebro.
La revolución de la PNL llegó de la mano de un joven genio rebelde que a sus 20 y pocos años revolucionó la percepción que se tenía de los procesos mentales. Richard Bandler se encontró que ciertos terapeutas hacían cosas de las que no eran conscientes con sus pacientes pero que funcionaban muy bien.
Con la ayuda de un profesor de la universidad donde él estaba estudiando, John Grinder, Bandler formalizó lo que posteriormente fué el inicio de la PNL, aunque nadie la llamara así en ese momento. Formalizaron el metamodelo del lenguaje. Una estructura heredada de los lingüistas que promovieron la gramática transformacional, y que permitía entender mejor la relación entre lo que las personas decían y lo que pasaba dentro de sus cerebros.
A pesar de que el metamodelo los lanzó a la fama, el gran avance vino con el descubrimiento de los sistemas representacionales, y el desarrollo de lo que después se llamó “el estudio de la estructura de la experiencia subjetiva”.
Descubrieron que se podían describir los procesos mentales de las personas a través de una aproximación pragmática heredada del campo donde Bandler era un experto: las tecnologías de la información.
Empezaron a describir los procesos internos de las personas como estrategias donde la persona generaba de forma consecutiva una serie de representaciones internas en forma de sonidos, imágenes o sensaciones, que le permitían tomar decisiones, aprender y en definitiva, interpretar el mundo. Como si fueran programas informáticos.





